El palideció
bajo el yugo de la misericordia
perdido entre sentimientos contenidos
tan perfecto y mágico corazón
perdido en su ausencia
en lo complejo de su pensar
manos sedientas de amor
labios secos de tanto pensar
pies cansados de tanto besar el suelo
ojo centrados tan fijos
tan nítidos, tan expresivos y a la vez tan fríos
una copia perfecta
un mascara perfecta
avenido a arruinar el círculo
dos títeres muertos de sus mentes
corazones infelices
mente satisfecha
siempre la mente fue más fuerte
y siempre lo será
miedo a los impulsos
miedo a las caídas
que ha creado la única parte irreal de su mente
objetivas lunas
nubla su inocencia
cada vez más igual
cada vez más monótona
y su mascara cae
y el miedo crece...

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Las ideas sangran sobre el papel