Entre horas del opio barría mis pensamientos, pasaba la escoba sin mayor preocupación, los recuerdos y secretos se esfumaban rápido se hacían polvo entre miles de circuitos que hacían posible la operación, en eso me encontré un gran bicho que se encontraba escondido muy escondido, a la vista de todos el estaba muerto, al moverlo y intentar arrastrarlo hasta votarlo a la basura, me di cuenta que aquel bicho lleno de polvo por el tiempo, con su caparazón rota y sus antenas quebradas, ¡estaba vivo!, que mi miraban fijo, y que de alguna manera sobrenatural me traspasaba su dolor, intente arrastrarlo como todo lo anterior, en el forcejeo con la escoba el bicho a pesar de ser tan pequeño y débil, huyo de mi y se escondió en una de las grietas de mi cabeza, para jamás volver a ser visto, pero si sentido.
No pude formatear tales recuerdos, hoy vuelves a mí personificándote, toma alas, toma forma de una árbol de navidad, toma forma de una canción que suena por siempre en mi propio cementerio mental, vuelve a apuñalarme en el mismo lugar, mi insecto preferido, aquel yo misma dejo sobrevivir de mi, me estas comiendo por dentro, triturando mis pensamientos y haciéndome vomitar, estoy muriendo, pero aun así no te quitare de mi, porque eres parte de lo mas importante, ese bicho que en un pasado tenia alas y era libre y fuerte, aquel que me hizo tan feliz, el mismo que guarda mis mejores días acompañado de una dulce melodía suave y frágil que acariciaba mis cabellos cada noche, Hay un bicho en mi cabeza en estos momentos, esta torturando mis ideas y pensamiento, me recuerda con desden aquellas sonrisas hermosas y me hace llorar por dentro descontroladamente cada noche de navidad…

Wow... simplemente sublime. Quizás todos tenemos un bichito así, que a pesar de parecer muerto, sigue ahí y lucha y lucha por mantenerse vivo. Muy interesante lo que escribes y la manera en que lo planteas, simple y compleja a la vez por, porque ese bichito podría significar muchas cosas para cada persona.
ResponderEliminarMis Saludos.