
Era un bonito día en donde los acertijos se presentaban como rompecabezas a vista y paciencia de todo el publico, era tan trágico como satisfactorio, mientras algunos de los violines se ahorcaban desde las nubes emocionándolas hasta las lágrimas y la tierra como el infierno era la larva que creaba telarañas entre nosotros, aun así la magia fluía como lluvia sobre mi, como las nubes que lloraban por un poco de piedad por los defraudados dentro de sus propias mentiras, cada sonido, cada parpadeo, todo era lento mientras el tiempo era un arma que jugaba con mi perseverancia
El mundo se cubría de sabores indescifrables, eran segundos tan efímeros como el control que se perdía entre miradas, como pensamientos que se contradecían unos con otros, luchaba por mantenerme allí y no irme lejos en el enigma de alguna idea que lloraba pues mi cabeza trabajaba a mil revoluciones por minutos, la sobredosis de todo me me mantenia pendiendo de un hilo , sintiendo a la perfección cada segundo acompañado de una nueva sensación
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Las ideas sangran sobre el papel