Buscando donde no hay nada he encontrado a la soledad, una tipa entradas en años, de mirada particularmente triste, sus labios se habían vuelto cenizas esperando el amor, su cuerpo de dama se hallaba magullado y destruido por su propio espejo, ¡como expresaban esos ojos! Su energía gris era tan fuerte como para llenar el vació de la nada, ella lo era todo, era la reina de ese mundo al que huyen los condenados como yo.Al verme salio corriendo inmediatamente, en primeras instancias me sentir horriblemente desdichado al pensar que la misma soledad huía de mi, ¡que abría después de esto! pero después de unos segundos ella recapacito y comprendió que yo tan solo era uno de sus hijos, solo estaba ella, yo y la nada en todo su apogeo. Llego a mi lado y en silencio tomando mi mano me invito a pasar, el lugar era sombrío y el silencio estaba por todos lados convirtiendo la escena en un mundo mudo e inerte, del que hace algunos segundos pertenecía, todo era nuevo entro de mi mente, yo vagaba en los mas recónditos laberintos de mis ideas y de los últimos trozos carcomidos de mis recuerdos.
Ella entraba casi sin tocarme por entre mis poros simulando ser tímida y sutil pero sentía por dentro como si todo se partiera, como si cayeran dentro de mí todos los órganos y la sangre corrieran por mis pies, por alguna razón lo único que hacia era recordar y recordar, quería solo volver a tenerlos, tan cerca y tan míos como siempre, poder tocar y besar todos los recuerdos en su plenitud, deseaba volver, antes de volver, la soledad seria la mejor compañía si tan solo lo fuera…
Todos los momentos antes de conocerla eran perfectos, claro, yo no lo sabia pero todos ellos –eran- y la soledad era solo un concepto inerte carente totalmente de un sentido, como mi mundo actual, como mi yo cautivo dentro de estas cuatro paredes enmohecidas en la blanquecina penumbra de mi de invierno permanente, donde la pantomima es el único recurso en el cual podemos comunicarnos, ¡entre la ironía he perdido mi camino!
Ella era la madre de todos los perdidos que buscan el paraíso bajo tierra, la diosa del silencio que gobierna todos los astros y vive bajo la luna, ella en la perfecta sincronía de las palabras que se callan en sus extensas dimensiones de reflexión, ella se volvió mi mundo en cuatro paredes, mi tortura, mi mas fiel confidente, mi musa en las mayores cavilaciones, mi consuelo permanente a encontrarme perdida y abandonada, mi entendimiento y el complemente de mi triste mundo mudo.

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Las ideas sangran sobre el papel