
Era otra mañana fría, otra mañana física como tantas, en la que yo aun mentalmente dormía en mi cama mientras me preparaba un café, en la misma taza color verde claro, aquella que evoca una sonrisa lastimera, con la misma cuchara de tres vértices y con el típico y adictivo sonido que ejerce esta al ser introducida en le azúcar, una dos y tres veces, no existe nada mas en esos momentos, se que el día será largo otra vez, pero estoy ahí comenzando de nuevo, sin ánimos aun menos motivaciones, preparándome mentalmente para llegar y obligarme otra vez a saludar y sociabilizar, reprimiendo mis ideas como la mejor súper heroína social.
El trayecto al destino es la parte mas rutinaria, como dije el frió se incrusta en la piel, es un tanto melancólico recordar tantos años pasando por los mimos lugares, por las mismas calles, las mismas veredas, sin dejar nada allí, transitando como miles de personas, realmente la vida se desgasta en el pavimento de las calles, ahí miles de personas que simulan mirarme, pero yo soy solo parte de sus espectáculos sociales, donde la cuidad habla como sociedad muda, pero eso no importa esta vez. Bajar los mismos escalones, aquellos en donde siempre el existencialismo me obliga a matarme por las mañanas, ¿como sobrevivir todo el día si antes de probar el comienzo quieres terminar?, mi vida es una ironía sin respuestas…
La gente se pelea, ¡corre por no caminar!, se empujan y se insultan, la rutina los tiene exhaustos, cansados inconcientemente igual que a mí, pero los niños no lo saben, la madre vive por ellos, las obligaciones toman un sabor mas dulce cuando existe una razón por la cual actuar, uno jamás es suficiente para si mismo, yo no lo soy para mí…
Otro día mas, otro segundo perdido, otro minuto retenido en el espacio infinito, otra hora mal gastada sin saber a donde ir, otros tantos momentos sin nadie con quien compartir, yo solo quiero cada día dejarme caer sobre mi mesa de tierra, desarmarme porque ya no ya no puedo conmigo misma cuando debo concentrarme, es que cuando te vuelves antisocial la gente te daña por el solo hecho de ser, porque sus miradas lo único que hacen es convierte en un mueble mas de la gris sala de clases.


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Las ideas sangran sobre el papel