Ella salio corriendo descontroladamente, entre llantos y gritos vivimos lo fue un tipo extraño de despedida, mientras nuestros lazos de hermandad caía velozmente por un precipicio, yo solo quería decirle que lo sentía, que no quería decir todas esas, que no era tan grave como para desaparecer para siempre, decirle que todo me importaba de sobre manera a pesar de que todo estaba escondido bajo mi hiriente indiferencia, en vez de eso me quede ahí, viviendo como ella se evaporaba en el espacio de las calles vacías, dejándola sola y abandona con su pena y sus miles de problemas más uno, ella se iba para siempre corriendo a medio morir con sus ideas suicidas, despidiéndose de nosotras en una llamada telefónica.
A veces las cosa se caen y ya no hay vuelta atras, aveces es mejor despedirse y desear las "buenas noches"
Imagenes: Frances Van- Hove (1942) - El Secador de Peloandreea anghel



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