
Su existencia se había limitado a transcurrir dentro de su claustro, era la más hermosa de sus hermanas, esta hermosura cubierta de misterios y extraños secretos la había condenado a cuatro paredes, nunca conoció ni la felicidad, ni la tristeza pues estaba resignada a su forma de vivir y la aceptaba con orgullo. Había sido educada con los mejores maestros, aprendió a leer y escribir desde muy pequeña estos la considero casi una niña prodigio en esos años, también tocaba el piano y el violín con una destreza que dejaba boquiabiertos a sus padres y llenos de orgullo a sus maestros, a veces le permitirían mirar desde la ventana los pájaros que se anidaban en la gran arboleda que existía en la parte posterior de su propiedad, admirable la libertad con al cual desplegaban el vuelo, soñaba con poseer alas y hacerte tan pequeña como uno de ellos, volar alto dentro de los mismos colores de sus ojos azules, perderse en el cielo junto a miles de aves, siempre soñó con buscar la libertad en lo alto de las nubes.
Toda la gente sabía que en la torre mas alta se encontraba la última princesa escondida, claro, esta vez no existían dragones pero sus padres la custodiaban como cientos de ellos.
Su padre Adelbert Gottlieb Beckenbauer era un hombre perteneciente a la alta nobleza, dueño de grandes plantaciones de tierras y de hermosos castillos ganados en antiguas batallas, su madre Dietlinde Bauer Traugott una bella dama, distinguida y envidiada por sus hermosos trajes adquiridos en sus innumerables viajes y sus bellas joyas, de ella la querida princesa cautiva había heredado las dos lunas incrustadas como diamantes en sus ojos. Ambos padres esperaban que ella cumpliera los 15 años, para así poder casarla cumpliendo con recelo la tradición familiar guardada por años, existía una larga lista de pretendientes pues la fama de su hermosura era tan grande que se había esparcido por toda la comarca.
El día en el que Caroline Gottlieb Bauer cumplió 15 años se preparo una gran fiesta donde toda la nobleza estuvo invitada, existían grandes manjares en largas mesas y el gran salón lucia ornamentado prolijamente como si perteneciera al siglo pasado, fuera de el gran castillo se lleno de pueblerinos que repletos de curiosidad se agolparon impacientes a admirar a la hermosa doncella, pues todos sabían que la pequeña joven era la clave de muchos misterios y secretos guardados por años por la poderosa familia a la que pertenecía, algunos crédulos creían que hacia milagros o que era un ángel que había sido atrapada por siglos y hoy se exhibiría como evidencia de el gran poderío que había adquirido la familia Gottlieb por sobre la iglesia, es claro que esto solo pertenecía la mitología del pueblo…
Continuara...



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