Dejo el blog

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Herman Hesse (El Lobo Estepario)

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jueves, 7 de octubre de 2010

3:40



















Eran las 3:40 AM, una de esas noches en que casi es imposible conciliar el sueño, el ambiente era algo lúgubre, a de ser porque el otoño se pintaba como serpientes en las ramas de los árboles, estas se proyectaban filtrándose por mi ventana como fantasmas indómitos e inexistentes dentro de las sombras de mi cuarto, el viento atizaba toda mínima muestra de temor, los sonidos subterráneos estaban jugando con mis nervios, entre tanto mi cordura luchaba por mantenerme dentro de la cama, combatiendo contra mis propios fantasmas. Mí mente trabaja extenuada por recrear historias de la infancia en que las sensaciones eran agradables, el propósito era contrarrestar el temor que se expandía como cáncer por entre las sombras.

Mi respiración se volvía agitada en cada parpadeo del reloj, esté escribía historias ensangrentadas en sus lentos movimientos, me estresaba su sonido permanente proveniente del cuatro de junto, el perenne titubear sincronizado amenazaba con mí poco capacidad de autocontrol y me obligaba a permanecer con los ojos abiertos sintiéndome como una demente entre el cielo y el infierno, sucede que mí mundo se limitaba a las cuatro paredes existentes en mí cuarto y cada detalle proveniente de él me estaba enloqueciendo por completa, cada visita nocturna de mis seres imaginarios me estaba matando lentamente, esa compañía en donde el amor duele, descasta y mata. Era claro todo era silencio y nada más, donde las criaturas de mis pesadillas salían a jugar con las almas que no logran dominar la maldad de la noche en la caricia taciturna del sueño, me impacientaba esperando el último sonido para poder morir tranquila, mí cuerpo permanecía rígido, esforzándome hasta las lagrimas por ser parte del escenario inerte, pues cada parpadeo simbolizaba un nuevo movimiento dentro del juego, yo solo quería poder dormir, pero entre tanto los minutos volaban surrealmente.


Sentía sus respiraciones cerca de mí, cada vez estaban mas cerca, ¡necesitaba dormir!, la psicosis estaba perturbando mí capacidad de ver con claridad la verdad predeterminadamente falsa pero aceptada. No pude mas con el silencio y la perfecta quietud del paisaje, en ese momento empecé a gritar fuera de mí, no soportaba el silencio exceptuando el reloj un minuto más, llevaba una semana viviendo deprimida queriendo morir dentro de mí cama, maldije el insomnio adquirido en las últimas semanas, maldije mi cesante ánimo y mi vida vacía, los delicados vidrios de mosaicos se estremecían con cada grito, solo quería tapar el sonido del reloj por unos segundos, hasta que sentí de entre las sombras el tacto frío sobre mis hombros, todo volvió a ser silencio y soledad, una ninfa vestida de elegante negro se aproxima hacia mi, el pálido reflejo de la luna dejaba al descubierto sus cabellos castaños que se arrastraban por el suelo, sin darme cuenta en fracciones de segundos ella apareció delante de mí, la tuve frente a frente, pude ver en su máximo esplendor sus dulces ojos negros delineados de forma perfecta, ella me miraba tiernamente casi con compasión en ese momento supe era la muerte, ella se había apiadado de mi angustia y había acudido a mí suplica.

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