¿Alguna vez has visto como el agua se escapa por el baño al jalar la cadena?, de esa manera se fue mí vida con toda la escaza comida del almuerzo, todo se iba a la basura, todas mis ganas, todo mi ánimo…
Las lágrimas caían con rabia como si estuviesen obligadas a escapar dentro de mí, mientras el agua fluía llevándose los últimos rastros de los exquisitos fideos con salsa de mí tía que permanecían aposados en las paredes del inodoro, necesitaba estar vacía para olvidar todo esto, necesitaba el ardor característico en mi garganta y las ganas de morir. Ni siquiera estaba en mi casa, como deseaba morir….
Mientras tanto pensaba en que mi presente y mi futuro se habían vuelto un torbellino gris, un túnel en que viajaba completamente sola, era hora de partir, el sol se estaba escondiendo, era un hermoso atardecer, desearía haber podido compartirlo con todos ustedes, a pesar de eso todo estorbaba… ahora estaba sola, ahora por fin podía hacer lo que quisiera, ahora dejaba de importarle a las personas y eso ya no me importaba.
Un año y todo se acabaría, nunca me gusto la idea de ser famosa, no sería la típica adolecente suicida, cumpliría 18 años y luego simplemente me largaría, era mi idea, mi plan a futuro, nadie podría impedirlo, a nadie le interesaba, esta era mi vida, mi teatro, mi agujero, mi soledad permanente, el tedio eterno de mirar el techo vacío todas las mañanas….
Levante la cabeza para mirarme al espejo, el reflejo me dejo perpleja, de un momento a otro deje de pensar y autolamentarme, las cosas dejaron de moverse, pude llegar al fondo de mí, cavar hasta encontrarme en el centro de todo este dolor, ahí estaba con la mirada en lo más profundo del infierno, de mi propio infierno construido dentro de mí, quemándome por dentro, cenando en platos vacíos con el diablo, triste y angustiada por no poder apresurar el tiempo….
Tenía una pésima imagen, un rostro desfigurado por mis dedos en mi garganta, por mis múltiples crisis de pánico y mi descontrol , cada día los trozos de mí se hacían más débiles, todo estaba roto… había olvidado que había algo detrás de los lentes oscuros y la sonrisa de yeso, realmente había olvidado que había alguien ahí, me había olvidado de mi hace tiempo, dejando el dolor y mí escasa preocupación en segundo plano por otros, pero ya era demasiado, era hora de volver a encontrarme, de revivir todas mis sombras, de bañarme en su densa oscuridad hasta ser parte de ellas, hasta volverme un vago recuerdo de algo que algún día fue, solo era cosa de tiempo....
El tic tac del reloj aun me impacienta, desde aquí percibo cada movimiento de los árboles, las cortinas suben y bajan dejando entrever sutilmente las nubes, como desearía estar ahí, como desearía ser una de ellas, volar libre despreocupada e inerte.
Todo esto debe acabar, pronto.


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