
Buscando un rumbo he construido un laberinto,
buscando salidas me he acostumbrado a ver la gente pasar desde la entrada...
Todo es tan efímero y desplacentero,
todo se mantiene en un parpadeo,
todo es impersonal como el viento de mariposas nocturnas que sueñan con el día.
Los árboles han perdido su gracia,
sus hojas han caído tan rápido como para no poder alcanzarlas,
para no poder alcánzame, para no poder ayudarme otra vez.
Una idea mas y todas sus sombras se han diluido,
se han condesando en las vertientes marchitas que ensucian sus raíces,
esas raíces como emociones sucias de barro y de basura lanzada por el mundo.
El diablo seduce la candidez con todos sus juegos,
mientras he dejado escapar recuerdos de niños perdidos en la tormenta,
o en el infinito condenado por su voz dulce sabor ser humano,
y vuelven a tocar los mismos lugares violando la naturaleza,
obviando la noche, obviando los gritos y el dolor,
marchado cada hermosa huella ayer intacta.
Solo son horas desesperadas intentando lanzando al olvido la conciencia y el ego,
intentando lanzando al olvido el mismo olvido jamás nunca olvidado,
entre tantos intentos mi vida solo se ha encaminado lentamente ha salidas de emergencia.

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Las ideas sangran sobre el papel