Estancada en la primera fase del sueño,
no hay nadie con quien hablar,
no hay nadie que haga despertar otra vez,
el mundo se desintegra en de miles pedazos,
mi pequeño mundo en par es solo dolor y caos.
Ahora no existe ni una palabra,
comienzo a volverme un poco demente,
demasiado tiempo donde mi cabeza dispara en mi contra,
demasiadas cadenas para aquel no tiene fuerzas,
todo esto comienza a ser demasiado…
Ellos tenían miles de cartas bajo la manga,
no necesitan sentirse mal,
yo no necesitaba arruinarlo otra vez,
había miles de ventanas que esperaban por un poco de su atención,
yo me senté y tome un café mientras veía como se alejaban,
luego cambie mi ánimo y di la vuelta.
Camino sola como siempre lo e hecho,
es un largo camino y estoy cansada,
parece que jamás avanzara,
llevo días enteros anhelando poder encontrar un complemento para tantos vacíos.
Estoy quebrada dentro de mi propio espejo,
mi pequeño mundo yace en el suelo, sepultado y muerto,
la compañía hace 15 minutos término de agonizar,
yo no necesitaba volver a arruinarlo y fracasar,
realmente yo no necesitaba saber todo esto.
El papel y el lápiz vuelven a hacerme la misma terapia de siempre,
ellos guardan silencio mientras yo desgasto sus hojas con violencia,
entienden y dejan de respirar cuando viajo lejos,
dejando marcas de agua sobra la tinta,
ellos siempre callan y me adentran en mi misma,
tengo miedo,
dentro de mi cabeza todo esta oscuro,
el gran laberinto del que siempre intente escapar esta en frente de mis ojos.
No hay ninguna mano desocupada para mí,
todas están demasiado preocupadas intoxicándose hasta la muerte como yo,
intento desesperadamente vivir dentro de mi cabeza,
pero es imposible alejar los malos pensamientos cuando vez los cadáveres de los que quieres tirados en el suelo cada mañana y cada noche,
estoy sola en el escenario mismo del suicidio colectivo,
tengo miedo de mis movimientos y pensamientos,
del inconciente de la niña pequeña que se oculta para que no la vean llorar por estar abandona…


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Las ideas sangran sobre el papel