André KertészPasa la gente ensimismada en sus propios pensamientos, me siento tan ajena como la realidad que han construido a base por todas sus vidas, me siento tan perdida en nuestra civilización que ya no entiendo donde o cual es el propósito de todo esto, a veces realmente quisiera poder respirar hondo, sentarme a pensar a ojos cerrados. sentirme mal por sentirme de esta forma, por abandonarme sin intentarlo lo suficiente como para salir de este agujero, por no ver los colores que todos persiguen y discúlpame si generalizo pero el negativo luce de esa forma, es como encontrarse sola de noche, mientras suenan las mismas canciones, mas madera para prender el fuego interior, ese que quema y destruye todo dentro congelándome por fuera, siento cada forma, cada segundo es una eternidad que cuelga de la horca, soy introvertida y me alimento de eso para poder “vivir”, es mi forma, mi razón en donde los segundos lucen placenteros imaginado mi post vida.
Llega un punto en que me quiebro intencionalmente, donde ya no se que hacer para dejar el vació fuera de mi, la confusión me toma por completa y yo la tomo por completa a ella simulando un poco de control dentro de la caos de la introspección, vivo dentro mientras agoniza el alma, mientras caen gotas de la cristalina sangre que amana de alguna vena rota intentado limpiar un escenario decadente.
La imaginación es un arma de doble filo, me avergüenzo y corro, ríe la voz áspera y grosera detrás de mi, me caigo y persigo sueños idealizando marionetas y payasos en un mundo paralelo, desde un rincón he intentado alcanzar una estrella, depositarla dentro de mis bolsillos, guardarla como luz y recuerdos para siempre, subir a una nube se ha vuelto la mayor utopía dentro de mi.
Sí, porque mi cabeza se ha convertido en el mundo onírico en donde suelo sentirme parte de mi, donde suele encontrarse sin encontrar un lenguaje que nos haga interpretarnos, en donde me pierdo en mi control y conociendo de mi propia creación, en donde el mundo sabe color de rosa sin explicación, un mundo utópico que se vive descriteriadamente sin razones, pero ya es imposible volver a la inmortalidad del pensamiento irracional, es imposible transportarse a al infancia, viviendo con tantos recuerdos y tanta amargura inculcada por los años.


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Las ideas sangran sobre el papel